El grooming en adolescentes: el depredador digital que no parece peligroso
No empieza con violencia. Empieza con “hola, ¿cómo estás?”
En América Latina, el grooming se ha convertido en uno de los riesgos digitales más invisibles para niñas, niños y adolescentes. Y el problema no es solo que ocurra, sino que muchas familias aún no saben cómo detectarlo a tiempo.

LA ESCENA
Hace unos meses me contó una colega que trabaja con adolescentes en un liceo algo que no me ha dejado de rondar. Una estudiante de 13 años, brillante, de las que participan en clase, empezó a cambiar. Se alejó de sus amigas. Dejó de hablar en casa. Se ponía nerviosa cuando alguien se acercaba a ver su teléfono. Su mamá pensó que era la adolescencia. Su profesora pensó que era un problema con alguna compañera. Nadie pensó en lo que estaba pasando de verdad: llevaba dos meses en contacto con un adulto que se había presentado como un chico de 14 en un videojuego.
El grooming no avisa. Eso es lo más difícil de entender y lo más urgente que necesitamos hablar.
LO QUE ESTÁ PASANDO
Este 7 de abril de 2026, el medio argentino Perfil publicó un informe que me sacudió. Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina, lo dijo sin rodeos: desde la pandemia hasta ahora el delito no dejó de crecer, impulsado por el uso intensivo de redes sociales y plataformas de videojuegos.
Y los números del Informe Grooming Latam 2024–2025, construido con 28.360 encuestas en 14 países de nuestra región, confirman por qué esto nos tiene que preocupar a todas las familias: el 60% de niñas, niños y adolescentes de América Latina mantuvo conversaciones con personas desconocidas en redes sociales o videojuegos. Y lo más alarmante no es ese número. Es este: 7 de cada 10 menores no sabe qué es el grooming.
No lo saben. No porque sean descuidados. Sino porque nadie se los ha explicado. Porque los adultos tampoco siempre lo entendemos bien. Porque seguimos pensando que el peligro tiene cara de monstruo y, honestamente, casi nunca la tiene.
¿QUÉ ES EL GROOMING, EN REALIDAD?
Mira, te lo explico cómo se lo explicaría a cualquier mamá o papá en una charla. El grooming es un proceso. No es un evento. Un adulto se hace pasar por alguien de la misma edad de la niña o el niño. Entra por donde las infancias tienen las puertas más abiertas: los videojuegos con chat, los grupos de TikTok, los foros de fans.
Primero es amable. Muy amable. Escucha. Regala atención, que es lo que más necesitan los y las adolescentes. Luego viene la confianza: «Tú y yo nos entendemos.» «Tu familia no te comprende como yo.» «Esto es solo entre nosotros.» Y poco a poco, sin que la niña o el niño lo perciba como violencia porque no lo parece, se instala un vínculo de dependencia que el agresor usa para pedir imágenes, para chantajear, para manipular.
El Informe Grooming Latam lo documenta con precisión: en plataformas como Free Fire, Roblox, Minecraft y Fortnite las propuestas de contacto emocional por parte de adultos se han vuelto frecuentes. En Roblox, por ejemplo, los adultos usan los Robux, la moneda virtual del juego, como señuelo para acercarse a las niñas y los niños.
Por experiencia te digo que cuando las familias se enteran lo primero que sienten es culpa. «¿Cómo no lo vi?» Y yo siempre respondo lo mismo: no lo viste porque estaba diseñado para que no lo vieras. La culpa no ayuda. El acompañamiento, sí.
EL PROBLEMA QUE NADIE QUIERE VER
Fíjate en esto: el mismo informe regional señala que la mayoría de las y los adolescentes cree saber más de tecnología que sus padres y cuidadores. Y probablemente tienen razón en lo técnico. Saben navegar, descargar, editar. Pero no saben reconocer la manipulación emocional. Esa brecha, entre saber usar y saber protegerse, es donde vive el grooming.
Y seguimos confundiendo supervisar con espiar. Cuando las y los adolescentes sienten que sus dispositivos son territorio de vigilancia, aprenden a esconder. Aprenden a callar. Y en ese silencio el agresor encuentra su espacio.
Frente a esto, el informe de Perfil de esta semana lo decía con claridad: la principal herramienta de protección no es tecnológica, sino relacional. No es el control parental. No es el filtro. Es el vínculo. Es la conversación cotidiana. Es que tu hija o hijo sepa que puede contarte sin miedo a perder el celular como primera respuesta.
LO QUE ESTÁ HACIENDO LA REGIÓN
Brasil acaba de dar un paso importante. Desde marzo de 2026 implementó el Estatuto Digital de Niñas, Niños y Adolescentes, que establece que los menores no pueden abrir cuentas en redes sociales sin un tutor que controle contenidos y tiempos de uso, y que las empresas tecnológicas tienen responsabilidad directa en la seguridad de esos entornos.
Es una señal. Insuficiente sola, sí. Pero una señal de que algo está cambiando en cómo la región entiende la protección digital de la infancia. El problema es que ninguna ley protege dentro de la casa. Eso lo hacemos nosotros.
LO QUE PODEMOS HACER DIFERENTE
No se trata de prohibir. Se trata de nombrar. De ponerle nombre a lo que existe para que nuestras hijas e hijos puedan reconocerlo cuando aparezca.
✦ Empieza esta semana con una conversación:
Cuéntale a tu hija o hijo que existe algo que se llama grooming. Sin dramatismo. Como quien habla de los semáforos antes de cruzar la calle: «Hay personas adultas que se hacen pasar por jóvenes en internet para ganarse la confianza de niñas y niños. Si alguien en línea te pide secretos, fotos o que no le cuentes a nadie, eso es una señal de alarma. Y quiero que me lo digas siempre.»
✦ Práctica la puerta abierta:
Dile explícitamente: «Si alguien en internet te hace sentir incómoda/o, puedes contarme. No me voy a enojar contigo. Te voy a ayudar.» Esa frase puede cambiarle la vida a tu hija o hijo.
✦ Conoce las plataformas donde ella/él está:
Free Fire, Roblox, Fortnite, Minecraft tienen interacción en tiempo real con desconocidos. Juega con ella/él alguna vez. Pregúntale con quién habla. No como detective: como alguien que quiere entender su mundo.
✦ Ante cualquier situación, guarda las pruebas primero:
Capturas de pantalla, URLs del perfil o de la conversación. Luego denuncia. No borres nada antes de documentar.
El grooming no va a disminuir porque instalemos más filtros. Va a disminuir cuando las niñas y los niños sepan qué es, cuando tengan adultos de confianza a quienes contarle, y cuando dejemos de responder con pánico cada vez que algo digital nos preocupa.
Criar en la era digital no es fácil. Nadie dijo que lo sería. Pero tampoco es imposible. Solo requiere que estemos presentes. De verdad presentes.
¿Habías hablado de grooming con tus hijas e hijos? ¿Sabes cómo empezar esa conversación? Cuéntame aquí.
Gairimar Cano
Niñez y Adolescencia sin Heridas
Fuentes verificadas:
Informe Grooming Latam 2024–2025: economis.com.ar
Perfil.com — Argentina — 07/04/2026
Brasil Estatuto Digital: perfil.com — 07/04/2026
